martes, 9 de junio de 2009

Traición

¿Cuál es el límite? ¿Dónde deboparar? ¿puedo medir la traición? ¿puedo soportar la desidia social? Tirar de ti, tirar de mi, tirar de los otros, buscar posibilidades recodos, iniciativas. Comenzar de nuevo. Intentarlo. ¿Puedo derribar los muros? ¿quiero? creo que no, no tengo ganas. Podría dinamitarlos desde su base pero al ver su inmensidad me pregunto porqué los hicieron tan grandes. Desde allí arriba el mundo se ve pequeño. Desde allí arriba se tiene un punto de vista distinto. El muro no desprende calor ¿Qué esconden esas piedras? vuelvo a mirarlas y continúo caminando. Los recuerdos de estos son demasiado dolorosos y sigo sin ganas de construir algo nuevo aquí.

Me voy

Chau

martes, 24 de marzo de 2009

Modo aleatorio

No hay nada tan agradable como activar el modo aleatorio en tu estantería. Estiras el brazo, sacas un tomo que ya has leído y te dejas caer durante unos minutos en frases olvidadas. Así he encontrado hoy una respuesta a lo que circula por mi cabeza:

"... me dejé dominar por la tristeza, incapaz como era de emanciparme de la nostalgia de lo que había dejado atrás y de la certidumbre de que, antes que una ciudad, aquel horno sin alivio perdido en medio de ninguna parte era un cementerio en el que a no mucho tardar acabaría convertido en una fantasma o un zombi"

Gracias señor Cercas, muchas gracias ^^

miércoles, 4 de marzo de 2009

Una playa

Estar callado porque no he parado de hablar. Estar callado aquí porque no he parado de hablar en otro sitio. Le he sido infiel a este blog. Que le vamos a hacer, ha sucedido así. Regreso con la cabeza agachada para mantener la impostura del amante que se siente arrepentido aunque por dentro no siento ningún tipo de culpa.
He estado escribiendo, sí.
Escribí en otros sitios y me siento de puta madre.
La novela avanza.
Los otros proyectos también avanzan.
Y yo voy cogido de su mano. Dejo que me guíen, que sean ellos los que decidan la nueva playa en la que detener nuestro barco. Yo soy uno más. Yo escribo, ellos deciden. Por eso no he venido hasta aquí a volcar lo que siento, no me han permitido salir de su mundo. De sus mundos.
Y ahora veo que tengo que volver a embarcar.
Esta playa es jodidamente bonita pero he de moverme. Salir de aquí y volver a navegar. El valor para marcharse y el miedo a llegar, cantan algunos. El valor para continuar caminando, sin detenerse, y el miedo a quedarse quieto. La inmovilidad, la muerte.
Las gaviotas vuelan a mi alrededor.
Saludos a todos.

miércoles, 14 de enero de 2009

Basado en hechos reales

Estoy sentado en la taza del cuarto de baño de mi casa. Cagando. Leyendo. Sintiéndome un rey en su trono durante unos momentos. Escucho como en el piso de arriba corretea el hijo del vecino y ,por lo que parece, el padre detrás. Entran en su cuarto de baño.
Están sobre mi cabeza. Los escucho. Los zombies de mi libro desaparecen, se mezclan con sus gritos. De repente una frase hace que me olvide totalmente de las palabras que forman frases y esas frases imágenes. ¿Lo he escuchado? Sí, claro que lo que escuchado.

- O te estás quieto o te pongo el prepucio como un pimiento

Eso es lo que he escuchado. Lo he hecho. Esa frase revolotea por mi cabeza, no desaparece. Y ahora tampoco lo va a hacer de la vuestra porque sabéis que esto es verdad. Que está basado en hechos reales.

lunes, 5 de enero de 2009

Contando

Cuando no pasan cosas interesantes en tu vida tiendes a inventarlas o a dejarte llevar por lo poco que ocurre. La apatía, el no hacer nada, se convierten en rutina y la rutina , con el tiempo, en forma de vida. "Esto es lo que hago y esto es lo que soy". Frente a un campo de batalla repleto de días iguales y vacíos de significado puedes optar por enfrentarte a ellos o buscar un lugar donde la batalla se ajuste a tus pretensiones.

Todo es una batalla.

Desgraciadamente los combates contra el tedio siempre acaban en derrota. Es como intentar huir en un desierto de un zombie. Pues correr más rápido, saltar más alto, pero tarde o temprano tendrás que parar a descansar. Ellos no. Los zombies y el tedio avanzan lentamente ,sin prisas, sabiendo que estás delante y que tarde o temprano llegarán hasta ti.

Y en ese punto se habrá acabado la huida.

Cuando se acaban las vacaciones cuentas los días que has invertido, lo rápido que han pasado las cosas, lo atrás que has dejado a los zombies y así, contando, contando, te das cuenta de lo que quieres es contar.

Y así empieza este nuevo capítulo en esta vieja ciudad, contando: contando historias.

jueves, 11 de diciembre de 2008

Apagando cigarros en mis propias pelotas

Desde hace algún tiempo me he propuesto hacer exactamente lo que dice José Carlos Somoza aquí. Y para aquellos que me conocéis creo que es un cambio radical en mi manera de enfrentarme a la cultura.
Sino os fiáis de mi hacedlo de Somoza porque además de psicólogo y novelista es jugador de rol (de los que lo cuentan en voz alta sin sentir verguenza)

jueves, 4 de diciembre de 2008

Soy el diablo en persona

Sabía que estaba escondido en alguna parte, en algún sitio, detrás de alguna cortina. Pero me lo he encontrado dentro de un mail, mostrándose orgulloso y sin reparar en hipervínculos ni frases coloreadas. Hay veces que el diablo te tienta y te muestra una patita sabrosa y carnosa donde hincar el diente. A mi me ha enseñado una palabra en mayúsculas N O S T A L G I A
¿Nostalgia de qué? Pues de los malos momentos.
Llegó dentro del correo, era un hipervínculo a un grupo de facebook en el que se está organizando una cena para todos los que compartimos colegio e instituto. Entré y vi caras que no recordaba y personas que presuponía en otra galaxia algo más tóxica y menos legal.
Empecé a pinchar en los perfiles.
De entre las treinta o cuarenta personas que por allí había me di cuenta que el noventa por cien eran desconocidos a los que no me unía ningún vínculo. El resto son amigos, personas a las que no quiero volver a ver y un par de personas a las que había perdido el rastro hace diez años.
Me asaltó la nostalgia. Detrás de ella venía el diablo.
Busqué miré e intenté comunicarme con alguno de ellos.
La nostalgia ya se había instalado en casa, con las zapatillas de invierno y el batín del año pasado. Como si nunca se hubiera ido.
Evidentemente no voy a ir a esa cena. No tengo nada que decirle a esa gente ni nada que contar. Cuando he visto esas cenas en las series o en las películas me parecían ridículas e innecesarias. Creo en la selección natural social, si esas personas salieron de mi vida allí están muy bien, en el pasado, en el campo misterioso de los recuerdos.

lo dicho, el diablo en persona