Sabía que estaba escondido en alguna parte, en algún sitio, detrás de alguna cortina. Pero me lo he encontrado dentro de un mail, mostrándose orgulloso y sin reparar en hipervínculos ni frases coloreadas. Hay veces que el diablo te tienta y te muestra una patita sabrosa y carnosa donde hincar el diente. A mi me ha enseñado una palabra en mayúsculas N O S T A L G I A
¿Nostalgia de qué? Pues de los malos momentos.
Llegó dentro del correo, era un hipervínculo a un grupo de facebook en el que se está organizando una cena para todos los que compartimos colegio e instituto. Entré y vi caras que no recordaba y personas que presuponía en otra galaxia algo más tóxica y menos legal.
Empecé a pinchar en los perfiles.
De entre las treinta o cuarenta personas que por allí había me di cuenta que el noventa por cien eran desconocidos a los que no me unía ningún vínculo. El resto son amigos, personas a las que no quiero volver a ver y un par de personas a las que había perdido el rastro hace diez años.
Me asaltó la nostalgia. Detrás de ella venía el diablo.
Busqué miré e intenté comunicarme con alguno de ellos.
La nostalgia ya se había instalado en casa, con las zapatillas de invierno y el batín del año pasado. Como si nunca se hubiera ido.
Evidentemente no voy a ir a esa cena. No tengo nada que decirle a esa gente ni nada que contar. Cuando he visto esas cenas en las series o en las películas me parecían ridículas e innecesarias. Creo en la selección natural social, si esas personas salieron de mi vida allí están muy bien, en el pasado, en el campo misterioso de los recuerdos.
lo dicho,
el diablo en persona